Martu Garrote

TROPEZAR N VECES CON LA MISMA PIEDRA

In Personal, Política on 24/07/2014 at 19:12

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El domingo que viene, el Congreso Extraordinario del Partido Socialista Obrero Español, ratificará por aclamación al primer Secretario General elegido por el voto directo, secreto y en urna de todos y cada uno de los militantes, Pedro Sánchez y, aunque no fue ni mucho menos mi opción, desde el momento en que la mayoría de mis compañeros determinaron que era el mejor para liderarnos en estos tiempos de zozobra, cuenta con mi lealtad, lo que no significa, ni mucho menos aplaudir todo lo que haga o diga.

Lo que tampoco voy a hacer, porque creo que hay que aprender de los errores pasados, es estarle esperando emboscada dispuesta a refregarle por los morros cualquier incoherencia, metedura de pata o cesión que haga, como hicimos muchos con Alfredo Pérez Rubalcaba cuando ganó el Congreso de Sevilla a la opción que apoyábamos, Carme Chacón, algunos, como el menos malo de los males que se nos ofrecían aquel marzo de 2012.

Sé que esta entrada del blog no va a ser todo lo políticamente correcta que debería ni todo lo políticamente incorrecta que se espera de mí, pero lo que si os garantizo es que va a ser sincera. El que nada tiene, nada pierde y por tanto aprovecho esta calurosa tarde noche madrileña para mostrar un pedacito de mi alma zaherida. Y no, no es que me haya rendido, es que sé reconocer cuándo nos han infringido una derrota, sin paliativos y he aprendido que es mejor aceptar el fracaso y crecer con él que lamerse las heridas.

Ha ganado él y han ganado los que con él diseñaron una buena estrategia, con tiempo, con un objetivo claro y un método para lograrlo y que además han sido los más rápidos en adaptar el paso al cambio de las Primarias Abiertas por 1 Militante 1 Voto. Ahora hay que confiar en que la estrategia no fuera mera táctica para lograr el poder interno y siga desarrollándose para alcanzar la verdadera meta, que la izquierda vuelva a ocupar su lugar al frente de los distintos gobiernos regionales y municipales que perdimos por el tsunami del 2011 como antesala del retorno de un socialista a la Moncloa.

No me veréis hacerles la pelota, las cosas que no me gustaban hace un par de semanas, que me inclinaron por darle mi apoyo a Madina en lugar de a Sánchez, siguen estando ahí, pero tampoco airearé argumentarios cavernarios como he visto a más de uno para atacarle. No, ese no es el camino, dar armas al enemigo contra el que está al frente de nuestra organización es de género gilipollas, compañeros y compañeras, os lo digo con conocimiento de causa, ya he reconocido que al pobre Alfredo no le pasamos una, y aunque en ocasiones se lo merecía, el tiro al Secretario General es un deporte en el que siempre gana la derecha.

He intentado que en este procedimiento interno no se abrieran demasiadas heridas en las relaciones personales con compañeros, a los que además considero amigos y que habían optado por otras opciones distintas a la mía. Confieso que lo he logrado en bastantes casos pero que he fracasado en otros. Este ensañamiento personal que en ocasiones se da cuando competimos entre nosotros es una de las cosas que tenemos que aprender a cambiar para sucesivas ocasiones, máxime cuando parece que vamos a lograr nuestro anhelo de que la elección del Secretario General por toda la militancia se extienda al ámbito regional y provincial y se quede de manera permanente entre los socialistas.

A ratos pienso que hubiera sido mejor hacer caso a mi rubio y ponerme de canto durante todo el proceso, total, “si tampoco te entusiasma ninguna opción”, me decía abriendo mucho sus verdes ojos, pero para eso yo tendría que nacer de nuevo y ser otra Martu, una que piense dos veces las cosas antes de hacerlas o decirlas, una que anteponga su interés a su conciencia, una que no sienta ni padezca, que no se le erice la piel ante la injustica, que no escuche quebrarse un pedazo de su corazón ante la traición, que no llore el desprecio de un amigo, que no se crezca ante el castigo.

 HOY ESTAMOS MEJOR QUE EL 26

In Política on 15/07/2014 at 09:07

Pedro y AlfredoDespués de perder, o ganar, unas primarias, siempre queda un poso de desconcierto, una euforia de los victoriosos combinada con un desaliento de los que pierden, que aquellos que como yo ya hemos vivido en cuatro ocasiones este proceso, sabemos que es efímero. No es raro escuchar entre los que no han conseguido que gane su candidato “pues me voy”, craso error porque eso da la razón a aquellos que no quieren este tipo de apertura a la militancia para evitar heridas.

Tampoco es inusual ver pasadas de frenadas entre los que no saben ganar, que es incluso más difícil que perder y se olvidan que han obtenido más votos de compañeros, pero que los demás también han sido votados por otros compañeros y a estos hay que recordarles aquella mítica frase del antidisturbios apaleado por sus correligionarios que gritaba desde el suelo: “que soy compañero, coño”.

Estos son días de especulaciones sobre el futuro a corto del Partido. Llamadas, Whatsapp, correos y cafés, elucubrando sobre quién irá en la Ejecutiva, cómo se configurarán las mayorías en el Comité, a quién le corresponderá organizar el Grupo Parlamentario en el Congreso, qué va a pasar en los distintos territorios en los que no rascamos bola desde tiempos inmemoriales… Todas esas cosas que tanto nos gustan a los militantes del Partido, gentes que vivimos y respiramos política y por qué no decirlo, todas estas conjuras palaciegas también forman parte de la política.

Está claro que no ha ganado el candidato que yo apoyaba por lo que la mayoría de mis conversaciones son con gentes que están en esos primeros días de desaliento que comentaba al principio. A todos ellos les digo que en las tres ocasiones anteriores en las que sí ganó mi candidato a las primarias: Borrell, Morán y Tomás Gómez, el resultado final no fue muy diferente a si hubieran perdido ¿por qué? Porque todos los que se presentan a unas Primarias en el Partido Socialista Obrero Español son socialistas y por tanto defienden los mismos principios y valores y solo cambiar los matices y las simpatías, que no es tema baladí pero que no es como cuando el PP te gana las elecciones y te arruina la vida.

Ayer, en una de esas conversaciones, con un compañero y sin embargo amigo, en la que yo me mostraba pesimista sobre nuestro futuro inmediato me decía él: “Martu, hoy estamos mejor que el 26 de junio”. Y aunque en el calor de la charla no le di importancia a sus palabras, ahora, con la reflexión que la almohada te da, me doy cuenta de que no solo es que tiene razón, es que tiene más razón que un santo.

Hoy tenemos un Secretario General joven, guapo, bien formado, con buena crítica por parte de la prensa, con el apoyo mayoritario de los aparatos regionales del Partido y, lo que es más importante, con el refrendo de una mayoría importante de la militancia. Entonces teníamos a uno de los políticos más brillantes de la democracia española, ya mayor, poco agraciado y absolutamente quemado por el tsunami de las medidas impopulares que se tomaron por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero desde mayo de 2010. Teníamos a toda la prensa cavernaria acosándonos, a la nueva izquierda emergente dándonos lecciones sobre el Estado del Bienestar que nosotros diseñamos y a las bases del Partido más que hartas.

Luego sí, hoy estamos mejor que ayer, pero menos bien que mañana. Creo sinceramente que vamos a hacer las cosas como hay que hacerlas, que el que ha ganado tiene voluntad de dirigir un Partido cohesionado, que los que le apoyan han demostrado con creces que saben hacer las cosas bien y que los que han perdido no tienen vocación de poner palos en las ruedas. Algo que hace mucho tiempo que no podíamos decir.

Solo nos queda una cosa, compañeros y compañeras, votantes de Pedro, votantes de Edu, votantes de Tapias, socialistas todos, remangarnos y seguir remando, y digo seguir remando porque la mayoría de nosotros nunca hemos soltado los remos y jamás hemos ciado (remar hacia atrás)

¡A trabajar y a ganar!, que decía aquel.

Gana el PSOE

In Política on 14/07/2014 at 08:56

Pedro-TomasAyer, el Partido Socialista Obrero Español llevó a cabo un ejercicio de democracia interna sin precedentes en la historia de los Partidos democráticos en España, cuyo resultado fue una clara victoria de Pedro Sánchez siendo elegido Secretario General de los socialistas al recibir 64.477 votos de los 198.120 militantes. Sus rivales en esta consulta a la militancia, Eduardo Madina y Pérez Tapias, recibieron 46.439 y 19.384 respectivamente.

Por lo primero que podemos felicitarnos los socialistas en general, es por la participación que alcanzó un 66%. Es verdad que parece que entre una parte muy comprometida de la población con la vida política del país como son los militantes del principal partido de la oposición, algunos consideran que el 66% es poco, pero no olvidemos que hemos votado 129.411 compañeros y compañeras y que por tanto la decisión tiene bastante más legitimidad que la que toman 900 delegados en un Congreso, con todos los respetos al voto delegado.

Por lo segundo que podemos felicitarnos los socialistas en general, es porque desde hace varias semanas, en los principales medios de comunicación de España se está hablando de socialismo, de principios y valores socialistas, de medidas concretas para salir de la crisis por la izquierda. Se están escuchando propuestas diferentes a las que propone la derecha europea y sigue a pies juntillas la derecha española que ponen el acento en los que más sufren y que están soportando todo el peso de este fraude al que llaman crisis.

Otra cosa por la que podemos estar contentos los socialistas en general y los madrileños en particular es por la buena sintonía que reina entre el recién elegido Secretario General Federal, Pedro Sánchez y el Secretario General de los socialistas de Madrid, Tomás Gómez. Después de años de enfrentamiento frontal entre Ferraz y Callao, con su correspondiente sangría de votos, parece que soplan nuevos vientos sobre la Comunidad de Madrid, lo que agradeceremos enormemente los sufridos ciudadanos que pagamos la Universidad más cara de España, que hemos visto desmantelada la Sanidad Pública madrileña con la clara intención de privatizarla, que vemos como se entrega suelo público para construir colegios privados mientras nuestros niños sufren en la escuela pública de carencia de profesores, becas, ayudas, etc., que utilizamos un transporte público caro y malo abandonado de la mano de nuestros dirigentes, que pagamos impuestos para financiar grandes obras, fastos olímpicos, palacios para el alcaldísimo, operaciones río donde solo hay un charco, m-30 con millones de euros de sobre coste, etc., etc., etc.

Luego hay alegrías más pequeñas y espúreas, pero de esas no merece la pena hablar, de quien se alegra de la derrota de una parte de nuestro Partido creyendo que esto beneficiará sus aspiraciones presentes o futuras. Quien ha apoyado Blanco pensando negro porque apuesta todo a que mañana se cobrará el favor. De quien hace números para ver cuántos de los suyos puede colocar en la nueva ejecutiva, comité federal, etc sin darse cuenta que esos cálculos son de muy corto recorrido con un Secretario General imbuido de la legitimidad que le otorga haber sido elegido por una amplia mayoría de tus compañeros, pero insisto, de esas pequeñas miserias es mejor ocuparse otro día. Hoy ha ganado el PSOE, que tiene en Pedro Sánchez un líder fuerte que tiene por delante la difícil tarea de configurar una Ejecutiva que represente a todos, en la que todo el Partido se vea identificado y que le ayude en el titánico empeño de echar del poder a la derecha española.

Me vais a permitir que mis últimas líneas hoy se las dedique por una parte a Eduardo Madina, al que siempre tendremos que agradecerle que exigiera que toda la militancia fuéramos protagonistas en este momento tan importante que estamos viviendo en el PSOE y que en estas semanas ha demostrado ser un político de raza al que espero no arrinconen sus rivales internos porque sería una gran pérdida para el socialismo español.  Y por otra parte a Alfredo Pérez Rubalcaba, hoy todavía Secretartio General del Partido, y al que nunca podremos agradecer lo suficiente que se inmolara asumiendo las riendas del Partido en el peor momento posible, evitando que estos jóvenes valores que ahora emergen se quemaran durante la travesía del desierto que ha recorrido Alfredo, casi en solitario.

 

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